Los viticultores incorporan las nuevas tecnologías en la producción de vino.

Apreciamos cómo, de un tiempo a esta parte, las nuevas tecnologías se están incorporando a todo el proceso de producción del vino. Desde la gestión de los viñedos hasta la fermentación y crianza en las bodegas. Y, por supuesto, en la comercialización. No podemos decir que la producción de vino esté mecanizada, pero sí se trata de una tendencia en auge.

La Universidad  Internacional de La Rioja, UNIR, dedica una página de su revista digital a hablar de la Agricultura 4.0, también conocida como Agricultura de Precisión. Un planteamiento que parte de utilizar los últimos adelantos tecnológicos para optimizar la producción de las explotaciones agropecuarias. En su artículo señala cómo la formación en esta especialidad está cada vez más demandada en el campo de la ingeniería agrónoma. No menciona explícitamente que una de las aplicaciones donde más está creciendo esta agricultura es en la gestión de los viñedos, pero nos consta que es así. No es extraño que una universidad privada de La Rioja, una de las regiones vinícolas españolas por excelencia, imparta un máster en Transformación Digital en el Sector Agroalimentario.

Hoy en día, en la Agricultura 4.0, se están utilizando dispositivos como drones, que permiten monitorizar grandes extensiones de cultivo, detectando problemas o necesidades que no se aprecian a simple vista, como la existencia de plagas o necesidades especiales de riego.

Los sensores ambientales, ubicados en los campos, permiten recoger información meteorológica sobre el terreno y adelantarse a las necesidades hídricas de los cultivos.

Otros sensores, clavados en la tierra o adheridos a las plantas, monitorizan en todo momento las condiciones de humedad y temperatura en las que están creciendo las plantaciones. Y sistemas de domótica (IoT) interpretan toda esta información y automatizan determinados mecanismos como los circuitos de riego automático.

Vamos a ver cómo se da esto en la producción de vino, en todas las fases del proceso.

Las nuevas tecnologías en los viñedos.   

Vicente Carmona, un viticultor de Tomelloso (Ciudad Real), me manifestó hace unos años su sorpresa al comprobar que la mayor parte de la vendimia en esta localidad manchega ya se hacía con máquinas vendimiadoras. En lugar de hacerlo a mano, con cuadrillas de temporeros, como se venía haciendo tradicionalmente. Hoy se quedaría patidifuso al conocer ciertos experimentos tecnológicos que se están llevando a cabo en algunos viñedos de España.

La página web del Colegio de Enología CLM nos habla de uno de estos proyectos, Televitis, que precisamente se está llevando a cabo en La Rioja. Televitis consiste en monitorizar la actividad de un viñedo por medio de robots automáticos, utilizando métodos no invasivos.

La agricultura de precisión está transformando la forma de cultivar la vid gracias al uso de sensores, cámaras y sistemas informáticos que permiten conocer con gran exactitud el estado del viñedo. Uno de los proyectos más destacados en este ámbito es el desarrollado por el grupo de investigación Televitis de la Universidad de La Rioja, cuyo objetivo es ayudar a los viticultores a tomar decisiones basadas en datos reales y no, únicamente, en la observación visual.

El funcionamiento del sistema es relativamente sencillo. Diferentes sensores recorren la finca o captan imágenes del cultivo sin dañar las plantas. Estos dispositivos registran información sobre el suelo, el desarrollo de las hojas, el estado de los racimos, la presencia de enfermedades o el nivel de estrés hídrico de las vides. Posteriormente, todos esos datos se geolocalizan y se procesan mediante programas informáticos que generan mapas detallados del viñedo.

Uno de los avances más interesantes consiste en utilizar un sensor de resistividad eléctrica que se desplaza por la parcela, instalado en un quad. Este equipo puede recoger alrededor de 25.000 mediciones por hectárea y analizar el terreno a distintas profundidades, lo que permite identificar las zonas que necesitan un manejo diferente.

Mediante cámaras RGB y algoritmos de análisis de imágenes, es posible calcular la cantidad de vegetación, detectar hojas deterioradas, evaluar la exposición de los racimos al sol e incluso estimar la producción antes de la vendimia. Gracias a toda esta información, el viticultor puede aplicar agua, fertilizantes o tratamientos fitosanitarios únicamente donde son necesarios, reduciendo costes y mejorando la calidad de la uva, haciendo el cultivo mucho más rentable.

Innovaciones tecnológicas en las bodegas.

La revista sobre enología Vinetur nos habla de otro proyecto, SMARTWINERY, esta vez impulsado por la Universidad de Murcia, con la que se pretende crear la primera bodega inteligente del mundo. Esto es posible gracias al uso de herramientas digitales de medición en los tanques y diferentes fases de producción de vino, mediante el procesamiento de datos de manera digital y por medio del uso de inteligencia artificial que sugiere a los gestores de la planta adoptar acciones que permitan mejorar el producto.

La instalación de este proyecto se ubicará en las instalaciones de Productos Agrovin, en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), y funcionará como una planta experimental donde se pondrán a prueba nuevas herramientas para mejorar la eficiencia y la calidad de la producción.

El funcionamiento de esta bodega se basa en la recopilación continua de datos. Sensores distribuidos por las diferentes fases de la vinificación controlarán parámetros como la temperatura, la fermentación, las características del mosto y el estado de los depósitos. Toda esa información se enviará a una plataforma digital que la analizará en tiempo real, permitiendo detectar cualquier desviación y ajustar automáticamente determinados procesos para mantener unas condiciones óptimas.

Además de supervisar la producción, el sistema permitirá almacenar un gran volumen de información histórica. Gracias a ello, los técnicos podrán comparar campañas, identificar qué prácticas ofrecen mejores resultados y tomar decisiones más precisas para mejorar la calidad del vino y reducir tanto los tiempos de elaboración como el consumo de recursos.

La Universidad de Murcia desempeñará un papel fundamental en el análisis científico de los vinos obtenidos. Sus investigadores evaluarán los resultados para comprobar que las nuevas tecnologías contribuyen realmente a mejorar las propiedades del producto final y ampliar el conocimiento sobre los procesos enológicos.

Con una inversión superior a los tres millones de euros y financiación europea, SMARTWINERY aspira a convertirse en un modelo de referencia para el sector vitivinícola.

La venta de vides por internet.

Este es otro fenómeno que se está dando a día de hoy. Está más extendido de lo que podemos imaginar. Los distribuidores de Plantvid, un vivero de vides ubicado en el interior de la provincia de Valencia, y que lleva surtiendo de vides a agricultores españoles desde los años 70, nos cuentan que, gracias a su página web, se han convertido en una empresa que exporta a nivel mundial, principalmente a Europa y al norte de África. Internet, en su caso, ha roto los límites geográficos.

Adoptar este enfoque implica diversificar y ampliar la oferta de vides. Más allá de las cepas que más se plantan en España, como el tempranillo, la garnacha, el palomino o la uva airén, obliga a los viveros a cultivar otras variedades foráneas como las uvas francesas Merlot o Cabernet Sauvignon, para atender la demanda externa.

En este proceso, los viticultores españoles salen ganando. A día de hoy, la producción de vino se ha convertido en un proceso de autor, en un arte. Las bodegas y viticultores particulares compiten entre sí por ofrecer caldos de calidad que se distingan de la competencia. Para lo cual, no dudan en utilizar variedades de vid foráneas, o que no son frecuentes en la región a la que pertenecen, para darle a sus vinos una personalidad y unos matices únicos. Un fenómeno curioso, gracias al cual los amantes de buen vino nos quedamos sorprendidos. Presentando ante nuestros ojos todo un universo por descubrir.

Esta decisión obliga a los viveros a modificar sus instalaciones. A descentralizar los campos de cultivo. Ya que las diferentes modalidades de vid necesitan condiciones climatológicas y de humedad distintas para que crezcan las cepas. De esta manera, aunque estos centros están muy controlados, la producción está más protegida. Cualquier problema que surja en una zona de cultivo, no afecta al conjunto de la producción. Asegurando a los agricultores que van a adquirir cepas sanas y productivas para plantar en sus campos.

Control de calidad.    

Unos vinos donde el control de la calidad es una seña de identidad son, sin duda, Ribera del Duero, tal y como explica la página web Ruta del Vino R. D. El consejo regulador de esta denominación de origen efectúa un seguimiento pormenorizado, año tras año, de todas las bodegas y viñedos que están amparados bajo su denominación. Para ello, efectúa una cata profesional de todos los vinos que se ponen a la venta, a través de un equipo de sumilleres expertos, y centraliza toda la información técnica.

Hoy la recogida y tratamiento de estos datos está informatizada. Y como señala la revista Tecnovino, el propio consejo regulador ha puesto a disposición de los viticultores una aplicación para facilitar el autocontrol y certificación de sus propios vinos.

WebBacchus, que es como se llama la aplicación, facilita el trabajo diario de los viticultores y las bodegas, al tiempo que mejora el control y la trazabilidad de los vinos amparados por la denominación de origen. La plataforma reúne toda la información relacionada con la producción, lo que permite realizar numerosos trámites de forma más rápida y con menos errores administrativos.

Su funcionamiento se basa en el registro y actualización continua de los datos de cada explotación y de cada bodega. Los viticultores pueden consultar las parcelas inscritas a su nombre, conocer la cantidad de uva recolectada en cada campaña y comprobar a qué bodega se ha entregado. Además, la aplicación permite presentar solicitudes de vendimia mecanizada o de transporte rápido de la uva, modificar información sobre las parcelas y gestionar documentación relacionada con el Consejo Regulador sin necesidad de realizar desplazamientos.

Las bodegas también disponen de una visión completa del proceso de elaboración del vino. A través de WebBacchus pueden consultar el origen de la uva, los rendimientos obtenidos, los movimientos del vino entre depósitos, las mezclas realizadas, los periodos de crianza en barrica, el embotellado y la solicitud de contraetiquetas oficiales. De esta manera, toda la información queda registrada y disponible para garantizar la trazabilidad del producto desde el viñedo hasta su comercialización.

La buena acogida de esta herramienta ha despertado el interés de otros consejos reguladores españoles, que estudian la posibilidad de incorporarla para modernizar la gestión de sus denominaciones de origen y mejorar la eficiencia del sector vitivinícola.

La comercialización.

Por supuesto, la comercialización es otro de los campos donde han irrumpido con fuerza las nuevas tecnologías. En el aspecto comercial, solemos referirnos a internet como un mercado global, como una herramienta que ha derribado las barreras geográficas. Y en el caso del vino es así.

La página web sobre vinos Spanish Wine Lover nos habla de una bodega, Envinate, que ha conseguido colocar en el mercado internacional sus vinos frescos atlánticos producidos en Tenerife y en la Ribera Sacra Gallega, gracias al empleo inteligente de las redes sociales, el trabajo en foros y su presencia en tiendas online especializadas. Estos vinos se venden en Alemania y han llegado al competido mercado estadounidense, japonés y del norte de Europa.

Vender vino por internet no significa abrir una tienda online de la bodega o crear un perfil activo en Instagram. Es necesario poner en marcha una compleja estrategia de marketing digital, coordinada, orquestada y dirigida a impactar en el tipo de cliente y en el mercado que queremos conquistar.

Hay que conseguir que las revistas digitales que leen los potenciales clientes hablen de nuestros vinos. Que el vino esté presente en los marketplaces y tiendas especializadas que suelen visitar los compradores, e invertir en publicidad fragmentada, en redes sociales y publicidad en display que den más visibilidad a la marca.

Evinate no es el único ejemplo de un uso inteligente de internet para promocionar y comercializar el vino español. La página web Zamora Company comenta cómo los vinos de La Rioja de la marca Ramón Bilbao han aumentado un 351% las ventas online de sus productos en lo que llevamos de año.

La digitalización y las nuevas tecnologías están redimensionando el sector del vino.

 

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