Las asesorías de toda la vida llevan siendo una pieza fundamental para los autónomos, las pequeñas empresas, así como para los particulares que precisan su ayuda en temas fiscales, laborales o contables. Su papel estaba basado siempre en algo tan concreto como traducir las obligaciones complejas a un lenguaje que fuese comprensible y acompañar al cliente en procesos que suelen ser bastante pesados y en los que es sencillo equivocarse.
Lo más interesante es que dicha función no desapareció con la digitalización; al revés, incluso aumentó su valor en un campo en el que la tecnología ha ido avanzando y que ve cómo las normas cambian con suma rapidez.
Adaptarse a nuevas realidades
En la actualidad, la asesoría no vive solamente entre carpetas, oficinas o reuniones presenciales; como nos recuerdan desde la asesoría Coma & Roig ahora trabaja también en la famosa nube, en plataformas de facturación, en herramientas de gestión de documentos y en canales de comunicación bastante más ágiles.
Una mezcla entre trato personal y recursos digitales que ha hecho que cambie la forma en la que se produce el asesoramiento, en especial en un colectivo que es tan sensible al tiempo y la organización como es el de los autónomos.
De la oficina al entorno digital
Antes, la asesoría era entendida como un despacho al que el cliente iba para dejar sus papeles, revisar los impuestos o solucionar dudas de manera puntual. El proceso era manual y todo dependía del intercambio físico de los documentos, de archivos en formato papel y de la atención presencial.
Hablamos de un modelo que estuvo funcionando muy bien durante años, ya que respondía bien a la manera en la que se trabajaba en la época. Luego llegaron Internet, la administración electrónica y la digitalización de los trámites públicos, lo que hizo que las asesorías se tuviesen que adaptar. En un principio, el cambio fue lento.
Fueron muchas las tareas que se siguieron haciendo igual, pero poco a poco la documentación digital, los certificados electrónicos y las presentaciones telemáticas entraron en el día a día de los despachos. Hablamos de una transformación que no fue instantánea, pero sí profunda.
El valor de la cercanía
Aunque se ha producido un cambio tecnológico, sí que es cierto que las asesorías tradicionales siguen aportando algo que es tan importante como la cercanía. Este sector tiene muchos términos técnicos, plazos y obligaciones, en los que se hace necesario contar con una referencia que sigue dándonos bastante tranquilidad. La confianza no se construye únicamente con una plataforma, sino también con diálogo, criterio y seguimiento.
Todo ello ayuda a explicar las razones por las que bastantes despachos prefieren evolucionar sin que ello suponga romper su identidad por completo. Se han ido incorporando herramientas digitales, pero la atención humana sigue siendo parte central del servicio. Esto en los clientes autónomos es una combinación que es perfecta, puesto que hay rapidez por un lado y apoyo real por el otro.
Qué ha cambiado para los autónomos
Los también denominados “freelance” son de los grupos que más han notado dicha transformación. El día a día es bastante dinámico, puesto que no hay mucho tiempo para las tareas administrativas y existe una necesidad constante de tener sus obligaciones y cuentas bajo control.
Este contexto ha provocado que las herramientas digitales hayan supuesto un cambio importante, ya que reducen los desplazamientos, ordenan mejor la documentación y facilitan el trabajo con el asesor.
En la actualidad se envían facturas desde el móvil, se consultan los estados de trámite por correo o se puede acceder a una plataforma en la que todo queda bien organizado.
Todo esto ahorra mucho tiempo y se evitan errores por perder papeles o envíos que estén desordenados. A la vez, el autónomo ya no depende tanto de horarios fijos para la resolución de gestiones que sean básicas.
Unas herramientas que han revolucionado el sector
Al producirse la digitalización de las asesorías, lo cierto es que ha venido todo acompañado de una batería de herramientas de mayor utilidad. Hablamos de programas de contabilidad, facturación electrónica, almacenamiento en la nube, firma digital, gestión documental y comunicación por los canales más inmediatos.
Esta clase de soluciones ayuda a que se ordenen unos procesos que antes precisaban de más tiempo y más intervención de carácter manual. La automatización ganó espacio en las tareas más repetitivas. No sustituye la labor de los asesores, pero sí que ayuda que se dedique menos energía a gestiones más mecánicas y más a la interpretación, la estrategia y al acompañamiento.
Esta diferencia es bastante importante, ya que el valor del despacho no se encuentra solamente en el trámite, sino en saber orientar adecuadamente.
Las nuevas exigencias que ya están teniendo los despachos
Los avances digitales no solo suponen avances en la tecnología, sino que también han ido cambiando las expectativas que tienen los clientes. Incluso ahora vemos cómo los clientes esperan que las asesorías respondan rápidamente, expliquen bien los servicios y ofrezcan un acceso sencillo a la información. Todo esto obliga a que los despachos mejoren sus procesos, la comunicación y la organización a nivel interno.
¿Qué perspectivas tienen las asesorías?
Si se hace un análisis de las asesorías clásicas, no se cree que desaparezcan, pero sí que se tendrán que adaptar a nuevas necesidades. Todo ello parece indicar que las tareas más rutinarias van a ir quedando cada vez más automatizadas, mientras que el asesor terminará asumiendo un papel mucho más analítico, con mayor cercanía al negocio, y se centrará más en la interpretación de los datos. La parte humana va a seguir siendo necesaria, pero tendrá un peso diferente.
La IA, que está tan de moda, será una de las grandes protagonistas en ese futuro. Su labor puede ser de gran ayuda a la hora de ir clasificando la información, detectar patrones y agilizar consultas de forma repetitiva. Del mismo modo, se espera que haya una integración en los entornos de la nube e interconexión en las herramientas y sistemas más ideados para aquellos autónomos que necesiten una mayor claridad y rapidez.